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Dios Te Esta Sanando

Mi nombre es Mario Alfonso Sánchez Gutiérrez y mi testimonio es de sanación.

El 17 de Enero del 2006, presenté un cólico muy fuerte en horas de la madrugada. Fui internando en los Seguros Sociales donde me practicaron varios exámenes y el resultado fue pancreatitis aguda.

Fue necesario mi traslado a la sala de cuidados intensivos con diarrea continua, los médicos estaban confundidos, probaban toda clase de medicamentos y no había mejoría alguna, por lo contrario mi situación empeoraba cada día más.

Al mes de estar hospitalizado sufrí un paro respiratorio, ese día mi esposa se encontraba en la puerta de cuidados intensivos cuando conoció a una señora que le hablo del Padre Hollman. Al día siguiente mi esposa acudió al Santuario de Sanación del Señor de los Milagros de los brazos caídos y hablo con el Padre Hollman. A los pocos días el Padre me fue a visitar al hospital, yo me encontraba entubado, tenía respirador artificial, cuando lo vi, me puse a llorar e inmediatamente el Padre me impuso las manos, sentí escalofrío. El Padre me comenzó a orar y me dijo: No te preocupes Mario que tú vas a salir de esto. Yo tenía un cuaderno y un lápiz por medio del cual me comunicaba con los médicos para preguntar por mi situación y se lo entregue al Padre y mi sorpresa fue muy grande cuando el Padre me escribe “Dios te esta sanando” ese escrito es el testigo de mi sanación.

Cuando el Padre se fue, comenzó mi mejoría, me quitaron los aparatos, los catéteres, empezaron a desconectarme poco a poco, me quitaron el respirador artificial, me bajaron a una habitación normal.

Los médicos estaban sorprendidos, no entendían mi pronta mejoría, pensaban que yo estaba tomando algún medicamento desconocido por ellos. Me dieron de alta después de haber estado setenta días hospitalizado. Al mes fui al Santuario de Sanación, el Padre no me reconocía porque había recuperado de nuevo mi peso, mi cabello, le mostré lo que me había escrito e inmediatamente se acordó de mi y de lo que habían dicho las enfermeras: Padre los médicos están esperando su muerte en cualquier momento y el Padre oro internamente diciendo: “Señor te lo dejo en tus manos.”

Gracias Señor por haberme enviado al Padre Hollman.