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Historia Fundación Hogar de Amor Padre Hollman

Pensando siempre en servirle a la humanidad, en especial a los pobres, leprosos y enfermos terminales, se fundó en el año de 1993, en la ciudad de Barranquilla, Departamento del Atlántico, “LA FUNDACIÓN HOGAR DE AMOR PADRE HOLLMAN”, cuyo objetivo primordial era el de seguirles los pasos a JESÚS, como se reflejaba desde entonces en la madre TERESA DE CALCUTA.

Posteriormente como una realidad, a ese connotable acontecimiento, surge como misionero, el padre HOLLMAN LONDOÑO, quien se caracteriza por su humildad y sencillez, emprendiendo su labor desde el año 1.985 en Santafé de Bogotá.

El padre HOLLMAN LONDOÑO desde que nació dio muestra de ser un niño especial, diferente a los demás, de llevar en si algo grande, algo divino, que sólo comenzó a manifestarse al cumplir los dos años de edad. Hasta ese entonces, sus padres, dos personas muy católicas y entregadas a Dios se concientizaron del estado de su hijo, llevándolo posteriormente a los médicos, quienes dictaminaron EL AUTISMO en su hijo.

A partir de entonces el PADRE HOLLMAN, libró una lucha constante en su interior, con sus ideales, sus objetivos y sus metas a lograr.

Su vida se tornó un tanto difícil, porque el ser AUTISTA, a parte de ser un privilegio dado a muy pocos, basado precisamente por esa gran inteligencia extremadamente desarrollada, sobre todas las cosas, para algunos resultaba un obstáculo para el desenvolvimiento normal de la vida.

Sin embargo con el transcurrir de los años, EL PADRE HOLLMAN logró realizar todo lo que se propuso, inclusive el de estudiar y graduarse, que era a lo que se oponían en forma rotunda sus médicos de cabecera.

Siguiendo los pasos de JESUS, el PADRE HOLLMAN se entregó a todos los necesitados de Colombia y del mundo entero, entre ellos personas con cáncer, lepra, leucemia, diabetes, artritis deformativa y sida (VIH), es decir un apóstol de Dios para los más necesitados.

Seis años más tarde en 1992, se ordeno como SACERDOTE MISIONERO, en la Basílica de Buga, comprendiendo que lo más importante para él, desde ese entonces serían las personas y su meta sería el ayudarlas y sacarlas adelante, en Salud, Paz Espiritual y Prosperidad. A partir de entonces, proclama la homilía, el sermón de las montañas San Mateo Cap. 5, el cual dice: 1 Viendo a la muchedumbre, subió a un monte, y cuando se hubo sentado, se le acercaron los discípulos, 2 y abriendo El su boca, les enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres de espíritu, por que de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6 bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia, porque ellos serán hartos. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí. 12 Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros.

En 1.986 el padre HOLLMAN, recibe el “DON DE LA SANACIÓN”. Hecho santo que se llevó a cabo en Pie de Cuesta – Santander del Sur – (a 20 minutos de Bucaramanga). Allí mientras oraba en la capilla privada del Seminario San Alfonso Maria Ligorio, escuchó una voz que le decía “RECE UN PADRE NUESTRO Y QUEDARÁ CONSAGRADO PARA SIEMPRE”, al voltear para saber de donde provenía la voz, comprendió que venía del cielo y que era DIOS Después de un año intenso de oración en el seminario, donde realizó el noviciado, continuó su peregrinación con los misioneros por todo el país, orando a los enfermos en silencio, para no ser Juzgado y criticado por los mismos amigos. A medida que transcurrían los días, los milagros se multiplicaban, la gran cantidad de personas sanadas crecían, sentían escalofríos, vómitos, diarrea, dolor de cabeza y paz interior o los dadores se agudizaban y posteriormente los milagros se palpaban con diagnósticos médicos.